Milly Quezada en acción de gracias

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milly-en-accion-de-graciasMilly Quezada se convirtió en “Juanita” hace unos 34 años cuando la compositora colombiana Esther Forero le entregó en sus manos estas letras. Pocos saben que la verdadera Juanita era la propia compositora, que gracias a la profesión de su esposo (diplomático), debía salir de Colombia, y ella añoraba volver a la tierra que la vio nacer.

Es difícil encontrar un éxito musical de esta naturaleza (en el merengue) y la propia Milly Quezada lo sabe, por eso no le importa que en 35 años de carrera no pueda dejar de cantarlo. Su de-saparecida madre siempre le decía que ningún otro tema que hizo para diciembre “era Juanita”, aunque le parecían buenos.

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Su manager, Pedrito Núñez del Risco, pensando en que podía cansar al público consultó incluso al cantautor Juan Luis Guerra, -nos contó Milly-, y él le respondió: “Deja ese tema tal y como está, no le hagas nada”.

La merenguera dominicana radicada en Estados Unidos tiene una carrera de tres décadas y un poco más. Sin embargo, dice que nunca recurriría a los escándalos ni a las estrategias de hoy para sonar o llamar la atención del público.

La intérprete de “Lo tengo todo” confesó a LISTÍN DIARIO, mientras iba camino a visitar a la familia escogida por LISTÍN DIARIO y Señales TV en el sector Los Alcarrizos, un episodio que le marcó en el arte.

“Yo supe por terceros que a Toño Rosario le habían preguntado sobre mí, y dijo que no me conocía. Un día ambos estábamos siendo reconocidos, en la casa del alcalde Michael Bloomberg en Nueva York, y un periodista me sugirió que cuando me tocara hablar, yo tirara un CD que llevaba de Toño. Así lo hice y se armó tremendo problema. Tuve  que durar varios años aclarando eso. Yo así no quiero sonar, prefiero trabajar y duro, aunque tenga que nadar contra corriente”, sostuvo la intérprete de “Lloviendo corazones”, el tema navideño que promueve este año. Su veteranía le ha permitido valorar los logros adquiridos y madurar. No crean que ella no pasó por lo que muchos artistas sienten cuando están pegados y el público los aclama. Ella ha sido testigo de cómo a muchos colegas la fama y la popularidad los marea.

“Muchos artistas necesitan medicamentos para dormir, y para despertar también y hasta para estar activos, querer tener el control de todo. Eso es creerse que uno es más grande que la vida real”,  sostiene la artista que se fue del país a los 11 años, y cuando regresó lo hizo con Milly, Joselin y Los Vecinos.

Este encuentro estuvo marcado por confesiones como la siguiente: “Yo trato diariamente de pedirle a Dios. Le pido que me ayude a hacer el trabajo y que  sea positivo y aceptado. Yo trato de recordar que lo que recibo de arriba viene. Y no pienso que tengo los ultra talentos, que soy superior a otros artistas”.

A Milly, la única ganadora como merenguera fenemina dominicana de un gramófono en el Grammy Latino, se le vio contenta en Los Alcarrizos.

La experiencia lección de Dios
Con los pies en la tierra
Su hermana Joselin, que hoy día es pastora y se ha dedicado a cantar al Señor, era quien siempre ayudaba a Milagros (Milly) a tener los pies en la tierra.

Un día mientras fue convocada para un especial en Puerto Rico que le harían a la salsera Celia Cruz, antes de su muerte, pasó una gran vergüenza. “Los músicos puertorriqueños me tienen mucho respeto por un disco que hice con un gran músico boricua. Yo andaba como un pavo real, cuando  llegaba a los ensayos me aplaudían. Luego de tres días de ensayo, llegó el día del concierto, cuando me toca entrar a cantar, vi a Celia en primera fila y su esposo, y se me olvidaron las letras. Cuando salí me desplomé y comencé a llorar, me hicieron sentir como una gran artista, y me lo creí y yo entendí que Dios me dijo: -te bajé”, recordó la carismática merenguera, que ve en Míriam Cruz a la cantante femenina que puede seguir internacionalizando el merengue.

Milly representó al país junto a Johnny Ventura en la pasada entrega del Grammy Latino, cantando para Marc Anthony, declarado Persona del Año. Ella siente que hay que seguir defendiendo la música que representa hace 35 años y por eso, a propósito de que el sábado 26 se celebra el Día Nacional del Merengue, pide más apoyo al gobierno para el ritmo y está de acuerdo en que “todo lo que vaya en pos de destacar y realzar nuestra música y la dominicanidad, siempre será importante”. Exhortó a los padres a transmitir el orgullo dominicano a través de la música a sus hijos: “Vale la pena hacerlo”.

“Vengo de una familia humilde”
Una familia de cuatro hermanos, la abuela, la madre y el padre, quien además tenía cinco hijos de un primer matrimonio, componía el núcleo familiar de la merenguera Milly Quezada.

Sus padres Rafael Quezada y Australia Borbón, trabajaban fuera de su casa. Su abuela Edelmira Jiménez era costurera y ellos llevaban el sustento al hogar que compartía con sus hermanos Rafaelito, Joselyn y Martín.

Era una familia que  conoció las precariedades, la falta de alimentos y la escasez, hasta que en 1966, a la edad de 11 años, Milagros Quezada (como es su nombre de pila) se fue a vivir a la ciudad de Nueva York junto a sus seres queridos.

Es por eso que la merenguera no es ajena a las necesidades y la pobreza que padecen muchas familias dominicanas. Crearle un momento de felicidad a una de ellas llevó a la intérprete de “Volvió Juanita” a trasladarse al municipio Los Alcarrizos de la provincia Santo Domingo, en Santo Domingo Oeste, para compartir unas horas con motivo del Día de Acción de Gracias, este jueves.

La sección de Entretenimiento de LISTÍN DIARIO junto con el canal de televisión Señales TV, que dirige el periodista Eury Cabral, organizaron el encuentro en el que Milly pudo compartir en este hogar compuesto por siete miembros. La actividad contó con la colaboración de Junior Santos, alcalde de la localidad; Iris Guaba, directora del Plan de Asistencia Social de la Presidencia, y de Nicolás Antonio Calderón García, director de los Comedores Económicos.

Marta Montes de Oca, conocida como Joselyn, su actual pareja Robinsón Rodríguez y los niños Crismeily y Yohabel Montero, de 17 y 11 años; Jennifer Michel de 8, Dariel  Michel, de cinco años de edad, y la pequeña Crisleidy Rodríguez Montes de Oca, de tres años, se prepararon para disfrutar de un momento inolvidable, ya que nunca imaginaron que la famosa merenguera, ganadora de Latin Grammy, visitaría ese día su humilde hogar.

Milly llegó alrededor de las 3:00 de la tarde del viernes y entró a la vivienda llamando a Joselyn, quien salió sin saber que se encontraría de frente a la gran artista. La algarabía de los vecinos, familiares y conocidos que se encontraban presentes no opacó la emoción de Joselyn, quien resultó sorprendida con la merenguera.

Milly le dio un efusivo abrazo al que Joselyn se fundió ante la mirada y la emoción de todos. La merenguera se sentía más que emocionada, pues Joselyn le recordaba a su hermana, también llamada  con ese nombre, con quien compartió gran parte de su carrera cuando iniciaron en la música como Milly, Joselyn y Los Vecinos. La actividad concluyó con una comida, donde se agradeció a Dios por la vida y los bienes recibidos en ese día. Euri Cabral encabezó la mesa e hizo la oración para dar gracias a Dios por las bendiciones recibidas.

Cree en los valores
“No tenemos ejemplos a seguir”
“Lo que más necesita la familia dominicana en estos tiempos es que exista un gobierno con el real interés y la conciencia de apoyarlos y asistirlos. Proveer oportunidades a nivel educacional, con valores y ejemplo. A mí me preocupa como madre y abuela que no tengamos ejemplos a seguir para nuestros hijos. Mi preocupación por la diáspora fue siempre tratar de inculcar el valor de los dominicanos allá en Estados Unidos. A la familia dominicana le hace falta poder mirar los medios y encontrar valores positivos que engrandezcan su nacionalidad”,  hacía referencia la artista al visualizar las necesidades de la familia dominicana tanto en el país como en el exterior.

Crecer en un hogar en donde los valores y la educación siempre estuvieron presentes fue vital para que la merenguera, quien estudió comunicación en la Universidad City College de Nueva York, fuera esencial para saber sobrellevar el éxito y exhibir un comportamiento incuestionable.

La merenguera, quien es una fiel creyente de Dios, confesó que mantiene una comunicación constante y todos los días con Dios. “La oración no es un momento específico, para mí la oración es un momento constante, un conversar con Dios todo el tiempo y agradecerle todo. La base de nuestra felicidad es no ver lo que tenemos cerca y aspirar por lo que es inalcanzable, y tenemos todo para dar gracias a Dios”, expuso Milly al referirse a qué le motivaba a dar gracias todos los días.

Listíndiario.com

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William Pichardo

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